Una y otra vez lo he declarado con la mano en el corazón, mi vena warsie – también llamada “warrie”- me hace ver una vez al mes la trilogía completa, con devoción busco en mercados de pulgas figuras y naves que le faltan a mi colección, hago mis propios sables de luz desde que tengo 7 años y, si Francisco se descuidara unos segundos, le pondría Obi Wan, Yoda, Lea o al menos “wookie” a nuestro primer hijo. Por mi edad -22 años a la fecha- muchos podrán deducir que no tuve la suerte, bendita suerte, de nacer en época de la revolución galáctica que ocasionó Star Wars a finales de los 70 y en principio de los ochenta, cuando mucho me toco ir de la mano de mi padre a ver, una, y otra, y otra y otra más de las funciones que, en la primera remasterización, proyectaron por los cines cercanos a donde vivo. Fui feliz, soñé con naves y androides y princesas y jedis y malos malosos por años… Hasta que, para mi regocijo, anunciaron que Lucas, el gran y todopoderoso Lucas, filmarí
a la secuela, que en realidad era una precuela, ya que en realidad las primeras eran las últimas… Sea como fuere, tendría al fin la oportunidad de vivir Star wars en mis tiempos. Y entonces llegó la llamada “Amenaza fantasma” en 1999, contando yo con 13 o 14 años. Y ya se imaginan el resto….
Sí, salí aquella ocasión de la sala impactada, anonadada. ¿¿¡¡Que demonios era eso!!?? fue el grito general de aquellos fanáticos que estaban en la sala conmigo. Mi padre ni siquiera se molestó en verla, repitiendo el que poco después se convertiría en mi credo: Trilogía, solo hay UNA. Y esto se comprobó a los tres años, y luego a los seis, cuando por fin acabó el sufrimiento. Y, al igual que millones de fanáticos adoradores de la saga, quedé decepcionada…
Hablar sobre por que no funcionan las precuelas de la saga, sería largo y probablemente confuso. El hecho es que el héroe jamás se nos presenta, en ningún momento podemos sentir esa plena identificación necesaria con aquel niñito que nos sirven forzadamente en el plato del protagonista, rodeado de tantos personajes innecesarios que marea, sumándole las actuaciones planas y aburridas que nos hacen pedir a gritos a Richard Marquand o Irvin Keshner, los descomunales efectos especiales tratando de cubrir una historia vacía que ha perdido la magia de la trilogía original, de una historia que nos habla de hombres que deciden aceptar su responsabilidad y seguir el camino difícil, tomar decisiones, equivocarse y redimirse, hombres que descubren el significado de amar, de perdonar, de pelear por lo que creen y perseguir un sueño… La historia de héroes que luchan, luchan toda su vida…
Hago un alto aquí para relatar otro hecho de mi vida, y es que, así como mi padre es un warrie hasta el tuétano, mi madre desde su niñez es Trekkie, y pase buena parte de las horas de mi propia infancia viendo la vieja serie de tv, con el capitan Kirk y el comandante Spock. Así pues, los domingos, día en que mi padre trabajaba, madrugábamos y frente a un buen tazón de cereal y una malteada de plátano con chocolate, mirando una y otra vez los episodios que conseguía ella grabar en VHS, y en cuanto la serie comenzaba, ambas levantábamos la mano y hacíamos, una frente a la otra, el conocido saludo vulcano y recitábamos en español:
El espacio: la última frontera. Estos son los viajes de la nave estelar «Enterprise», en una misión que durará cinco años, dedicada a la exploración de mundos desconocidos, al descubrimiento de nuevas vidas y nuevas civilizaciones, hasta alcanzar lugares donde nadie ha podido llegar
Así es, señores, que llego a hablar de este miércoles que h
e ido a ver esta nueva película de Star Trek, dirigida por J.J Abrams -lo cual NO es un buen referente- Y que cuenta el inicio de la tripulación del Enterprise con un joven Kirk y un inexperto Spock. Temía, por supuesto, repetir la desilusión de Episodio I… Y me he llevado una buena impresión.
No, no, no, no se trata de una película de Star Trek como dios manda. En alguna de tantas entrevistas, Abrams tuvo a bien decir “Esto es Star Trek, pero como si fuera Star wars”. Y ciertamente, lo es… lo cual es francamente aterrador en determinados puntos de la cinta. Sin embargo, hay algo que funciona magníficamente. Y ese algo, es que, más que una película que plantea un nuevo inicio a la saga, es un gran homenaje a ST, a sus orígenes, sus personajes más queridos, los misterios que nunca habíamos descubierto, la personalidad única de cada uno de los integrantes principales de Enterprise. Y al final, después de reír y recordar con cariño episodios y momentos, he salido convencida de que, al menos, le han hecho una gran fiesta de honores a Star Trek. Y eso basta para mi….
Es curioso haber crecido con el fanatismo genético por las series que nos hablan de viajes al espacio, acercándose a la ciencia ficción. Hace muchos, muchos años, mi abuelo materno compró un telescopio. Él y mi abuela viven en un pueblo apartado de la ciudad, donde, de noche, se pueden admirar maravillosamente las estrellas. No nos dejaban acercarnos a él, pero de vez en cuando, yo podía escabullirme en la noche mientras todos cenaban, y poco a poco me fui haciendo a la idea de que esos brillantes puntos que veía, eran las estrellas y de vez en cuando, si tenía suerte, algún planeta. Aprendí nombres y ubicaciones de constelaciones y todo el bagaje que viene con el entusiasmo por un telescopio ajeno, pero lo más maravilloso es que yo estaba convencida de conocer aquellos lugares lejanos, de haber visitado sus tierras y atmósferas, y de saber que, en una galaxia muy, muy lejana o en la última frontera del espacio, aun había muchas aventuras para mi…
convierte en un superhéroe – sin dejar por ello de ser lo que aquellos populares y poderosos llaman “perdedor”, nombre con el que me llamaron una y otra vez- y sigue llevando a cuestas el peso de la gran frase que definió mi niñez y adolescencia, y me ayudó a tomar las decisiones más difíciles de mi vida: “Con un gran poder viene una gran responsabilidad”.
inéfila, no de cineasta, no de adulto lector de grandes novelas gráficas, La magia que conllevan las capas en la pantalla grande acaba cuando la historia se toma demasiado en serio así misma, cuando los personajes se re inventan de tal manera en que quedan lejos, muy lejos del héroe que amamos. L misión de una adaptación de comic, en mi opinión, es rescatar la esencia, los detalles, matices y peculiaridades de la historia y sus personajes, ir más allá de la superficie y encontrar cual es el mensaje en la botella, abrirla y gritarlo al mundo tan fuerte que, tal vez, haya alguien que lo escuche… Tristemente, el resultado más común es no una reinvención, si no un cambio drástico y fulminante de la narración y sus participantes, que llega a tal punto en que nos quedamos con una historia desconocida con protagonistas de nombres familiares… Y con este punto final, puedo justificar el siguiente argumento: Hay historias que no nacieron para ser filmadas, historias que solo funcionan en la narrativa gráfica, ese es su medio, solo ahí puede comunicarse el mensaje. Y el gran truco es identificarlas a tiempo, antes de que ocurra una gran, gran calamidad….


Whenever i’m alone with you
ou

de capa, trepándome a árboles con batrangs improvisados con ganchos- cayendo estrepitosamente- y por supuesto, leyendo comics a escondidas: El gran detective Batman, los fabulosos X men y mi héroe favorito: el maravilloso spiderman, columpiándose por la ciudad, peleando contra grandes villanos y soportando las burlas que, como a mi, le hacían sus populares y egocéntricos compañeros. Adoré y adoro a estos superheroes, pero ¿Superman? Nunca, nunca…
ses años de vida superheróica de Superman, sus más queridos personajes y las más extraordinarias misiones. También puedo nombrar algun elseword, como Superman “Red son”, miniserie publicada por Millar que narra lo que hubiera ocurrido -y es que eso es lo hermoso de los elsewords, que, al igual que su contraparte en Marvel, los “What if”, nos permiten descubrir otros mundos y otras posibilidades- Sí la nave de superman hubiera caído en la Unión soviética. También puedo hablar de el maravilloso “It’s a bird”, comic publicado bajo el sello Vertigo -para “lectores maduros” según dicen ellos- que habla sobre un artista de comic que recibe la oportunidad de su vida: trabajar en la serie de Superman. A partir de ahí, su vida cambiará, sus amores, su relación de familia, sus secretos, rencores, miedos y fantasías que se vuelcan en una única pregunta, en un solo misterio: ¿realmente, quién soy?
identity”, la historia de un chico de Kansas que tiene la mala suerte de ser bautizado como “Clark Kent” acarreando todo tipo de bromas… hasta que un día, descubre que verdaderamente tiene los poderes de superman. ¡les resulta familiar? Sucede que, como el mi
rsal o mitología clásica que funcionarían como metáforas sobre los problemas que se presentan en el trayecto de la madurez, dando a sus personajes un desarrollo pocas veces visto en televisión.
miento a su trabajo en la historieta para Buffy en Dark Horses (concretamente en “Historias de cazadoras” e ”Historias de vampiros”) y en el 2004 se pone al frente del título “Astonishing X men” y logra uno de los mejores títulos de los X men en mucho tiempo, grandes diálogos, personajes cuidadosamente desarrollados, tramas intensas, comedia, drama… y no es para menos, ya que tiene la oportunidad de trabajar con Kitty Pride, uno de sus personajes favoritos y que, ha expresado, fue uno de sus referentes al crear a Buffy. Siguiendo con Marvel, guioniza
(dinero) puede surgir de ingresos estrictamente de Internet y cuánto del DVD. En el primer caso, se convertiría en un nuevo modelo de negocio” a raíz de la huelga de guionistas del 2007






adientes, el grupo aceptó y grabaron su primer álbum: The velvet Underground and Nico. Y el resto, es historia….
cularmente cálida, original, humana y una estética fuerte y elegante de grandes iconos con clásicos como Batman: Long Halloween o Spiderman: Blue…
s irreemplazables y todos aquellos pedacitos que conforman el pasado de esos héroes junto a los que hemos crecido, vivido y madurado, aquellos tiempos mejores e inolvidables…








