Enero 30, 2007...10:37 am

Para que nada nos separe, que nada nos una

Saltar a Comentarios

Es tarde, y hace un frío endemoniado. El vagabundo, vestido con algo parecido a un traje de gala, sucio y raído, mira en el suelo el estuche abierto que espera alguna moneda. Enciende un cigarro. Lleva toda la tarde tocando, es el último cigarro.

Ella llega, se sienta, revisa sus libros, de reojo lo mira, curiosa.
Él sonríe. Le sonríe.
(Ella lo mira, él la mira, repudio, vergüenza, baja la mirada)

El viejo se lleva el saxofón a los labios, comienza a tocar. Un bolero. Ella se levanta.
Él viejo se detiene. Mira la faldita, las piernas, el cabello despeinado. Toca de nuevo. Toca estridente, desafinado, apresurado. Toca “Bésame mucho”

(Personas se reúnen a su alrededor, solo ella no se acerca. No se acerca, pero no se aleja. Y escucha)

La canción termina, las personas se dispersan, muchos dejan caer una moneda.
El viejo voltea. Ella ya no está.

Y ese es el final de una gran historia de amor.

5 comentarios


Escribe un comentario