Una vez mas a cenar sola frente al monitor. Finjo que me gusta, la realidad es que no queda otro remedio, la casa es pequeña: Mamá ocupa la recamara recostada viendo la tv, papá cena mientras mira en la sala un partido de fútbol. Yo procuro no dejar migajitas en el teclado de la computadora mientras escribo…
Miento. Mamá no esta en la recamara, no hay ninguna película. Mamá pasará la noche en el hospital.
Contaba con cuatro, cinco años y tenía, además de las mejores calificaciones en español y un grave problema de dislexia, a la
mamá más guapa del mundo. No vivíamos más que a unas cuantas cuadras de la escuela, pero con su cabello negro y rizado, sus minifaldas cortas y abrigo extravagante, morado y largo, volteaba miradas y giraba cabezas. Cuando barría o trapeaba el piso, podía escuchar sus zapatos taconear por toda la casa, después de darse una ducha, la casa entera olía a su perfume. Después de la escuela y a pocos metros de llegar a casa podía oler la sopa casera y escuchar la música estridente y setentera que le encantaba bailar a mi madre, mientras me enseñaba como mover mis inexistentes caderas.
Ese día en específico, fue lo que más me sorprendió.
Mi tía “Como-se-llame- esa #&$%&-vieja” fue por mi a la escuela, no me dejó ir por dulces a la tienda, meempujó directamente a la cocina y sirvió sopa en un tazón. Cerró la puerta La sopa estaba desabrida y no había nada de música. Poco a poco fueron llegando, saliendo y entrando más y más parientes, por ningún lado mamá o papá. Algunos adultos entraban y salían y volvían a entrar, cada vez que preguntaba lo que ocurría, alguien me pedía que me callara y me servía más sopa, hasta que terminé por vaciar la olla y con dolor de estómago. Y ahí estaba papá, con unas maletas
“Mamá se va un tiempo al hospital, a que la cuiden los doctores. Todo esta bien”
No recuerdo si fue papá quie dijo eso. Ni siquiera estoy segura de las maletas, Solo se que me dolía el estómago de sopa, que nadie respondía a mis preguntas y que no estaba mamá. De pronto, todos se fueron, Supongo, de igual manera, que alguien debió haber quedádose a cargo, pero no se quien habrá sido. Tomé el abrigo – ese morado, extravagante- de mamá, que tanto olía a su perfume y me envolví en él como en un capullo
-Dios: si me regresas en este mismo momento a mi mama y ya no te la llevas nunca mas, te prometo que voy a ser la niña más buena del mundo.
Y nada pasó. Seguí ahí por horas y horas y más horas, hasta que alguien me despertó de noche. Me llevaron a la cama. Pregunté por mamá. Contestaron que los doctores seguían cuidándola. Y así entendí que Dios no existía, o que mi voz era demasiado débil para que él la escuchara.
Y hoy de nuevo esta en el hospital. Como cada año, su cara se consume y su sonrisa se apaga. Se pone delgada hasta los huesos, solo llora. Las venas de los antebrazos se le hinchan, adquieren un color morado, verdoso. Dice que no quiere más inyecciones, no quiere más pastillas. Dice que le duele. Dice que detesta los hospitales y yo me siento ridícula llevándole flores como si así pudiera alejar un poquito el olor a enfermedad y muerte. Detesto las camisolas verdeazules de los enfermos, detesto el olor a medicina, a rosas y otras flores ,va infección, a sudor, a alcohol y desinfectantes, Debe ser exactamente el mismo olor que tiene la muerte. Quisiera decir que estoy preocupada, pero tampoco puedo decir eso: ya estoy acostumbrada. Ya no asusta, ya no duele. Aunque eso no quita que, cada de una de estas noches, descuelgue el viejo abrigo morado y me envuelva en él. Ojalá uno de estos días, si es que existe, dios me haga caso










4 comentarios
Octubre 23, 2007 a las 5:28 am
Querida amiga, si tu voz no es lo suficientemente fuerte yo rezare y pedire contigo, no nos puede ignorar a las dos por siempre, estoy segura que juntas nos escuchara… estara bien…. estara bien…. y yo pienso que tu puedes reducir el dolor, la fatiga, incluso hacer que ignore el olor…. Estoy contigo mi ninha, te quiero mucho, cuenta siempre conmigo…
Octubre 25, 2007 a las 4:02 am
Entonces ya sabemos porque siempre eres la mala de la pelicula – Dios nunca te escucho cuando prometiste ser buena.
Noviembre 11, 2007 a las 9:00 am
me llegó mucho lo que escribiste.
realmente algo duro,pero exquisitamente perfecto.
Noviembre 13, 2007 a las 12:03 pm
esa historia deberia filmarse.