Cuando era niña -y no tan niña- intente escapar de casa al menos tres veces, ninguna de las cuales dio resultado. No tenia un motivo en particular para hacerlo, mas que la búsqueda de ese “algo” sin nombre que nunca supe a ciencia cierta lo que era -y aun sigo sin saber- y cuya única señal de real existencia que tenía era el hueco constante en mi pecho. Y con este pequeño prólogo que quizá pueda explicar mi decanto por este autor, comienzo a hablarles del escritor japonés Haurki Murakami.
Hijo de padres que enseñaron en su tiempo literatura japonesa, Murakami regentó un bar de jazz y trabajó en una tienda de discos, experiencias que transmitió en algunos de sus relatos. Su primera novela la escribió a los 30 años, sin más formación que sus estudios en literatura y drama griego, Murakami comenzó a escribir (y aun hoy confiesa hacerlo) relacionando su escritura y la composición musical, el mundo que ama y conoce.
“Escribo cosas raras, muy raras” menciona en una entrevista, y al leer sus novelas y sumergirte en los mundos paralelos que el autor va tejiendo, no puedes más que reconocer que está en lo cierto. Si bien cada libro es un mundo nuevo, Murakami tiene constantes en ciertas situaciones y personajes: la soledad, la búsqueda de aquello añorado y quizá jamá poseído, la represión juvenil y la frustraciñon en la madurez, el doloroso despertar a la sexualidad y el amor no conseguido, tramas que el autor maneja con sorprendente facilidad, personajes crudos, tangibles, la música presente como elemente de conexión emotiva entre el personaje y el lector, llevando a este último a un reencuentro con viejas heridas, como me ha pasado a mi con Tokio Blues, Kafka en la Orilla, Al sur de la frontera, al oeste del sol… Exactamente con esa misma fascinación que sienten los niños al arrancarse las costras cicatrizadas de las rodillas
Libros publicados en español (Wikipedia)
1982 La caza del carnero salvaje
1987 Tokio blues (Norwegian Wood)
1992 Al sur de la frontera, al oeste del sol
1992-1995 Crónica del pájaro que da cuerda al mundo
1999 Sputnik, mi amor
2002 Kafka en la orilla
1981-2005 Sauce ciego, mujer dormida
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11 comentarios
Marzo 25, 2008 a las 4:28 am
Siempre hay algo nuevo por leer. Gracias por compartir!
Marzo 25, 2008 a las 5:31 am
El otro día platicando sobre Murakami me vi en la necesidad de preguntarme. Si tanto digo que Murakami es un enfermo, ¿Por qué me gusta leerlo? Y es que todos de alguna manera estamos igual o más enfermos que el mismo Haruki.
Cada personaje, ama, odia, quiere, aborrece, desea, detesta, siempre con tal intensidad, con tal ímpetu, que se convierte en humano, empiezas a creer en sus deseos, en sus sentimientos, aunque sólo sean letras llenas de dolor, ira, amor… Murakami hace que le creas cada palabra, como un mentiroso que te envuelve en un abrazo tibio.
Haruki Murakami, ese nipón enfermo, nos lleva a un mundo imposible, lleno de impulsos tan extrañamente intensos, que duelen, pero al mismo tiempo, a un universo falso, a un concierto (por la parte musical en sus obras) de color, de agua salada metiéndose en tu boca y al final, de desconcierto, incredulidad y al final, sigue llenándote con ese sentimiento de que algo sigue faltando “allí”.
Saludos y es un honor que en tu título venga mi nombre. Estamos en perpetuo contacto.
Marzo 25, 2008 a las 5:36 am
Wauuuu, me encantó descubrir este espacio, es fantástico, lo apunto de inmediato a favoritos. Bob Dilan anda por ahía abajo, buena elección, buen gusto.
Vino y besos. Nos leemos.
Marzo 25, 2008 a las 6:39 am
Me parece un personaje muy interesante. Excelente tu reseña.
Un abrazo.
Marzo 25, 2008 a las 2:16 pm
Merodeando los límites de mi adolescencia, yo intenté tres veces quedarme en mi casa. La última -y vencida, como tercera y obligada- fracasé. Lo que siguió fue apasionante y desesperado. Lo sigue siendo. Por eso escritores como Murakami se enquistan como un deja-vu en la conciencia de quien lo roza. Es como un juego de espejos. La autoconfrontación constante. Un provocador, posiblemente. Me recuerda en parte al chileno Bolaño, más por actitud que por estilo. Y si sus personajes, como el Toru Watanabe de Tokio Blues, recuestan sus nostalgias en la madera noruega de Los Beatles, mucho mejor. Voy a releer ese libro de inmediato. Se me hace necesario. Otro deja-vu, y van…
Estupenda tu reseña y la de Mago.
Un saludo afectuos y gracias (por lo que tú sabes que yo sé, de parte mía y de Bob)
Marzo 25, 2008 a las 7:41 pm
Murakami es fascinante, me siento mucho más cerca de él que de otros autores japoneses como Kawabata.
¿Sabías que Murakami es fanático del jogging? cuando decidió dedicarse profesionalmente a la literatura dejó el cigarrillo y se largó a correr. hay un parangón entre su literatura y el deporte que practica, la soledad.
y no tengas miedo! lo de “la gueá cultural” es sólo una grosera ironía, dedicada a una plaga que hay en ese barrio en particular de chicas intelectualoides que hablan de miles de libros que no han leído.
un abrazo
Marzo 25, 2008 a las 7:46 pm
ah, vengo de la gran arcada, el post anterior quise enviarlo desde mi blog satélite http://www.teratocracia.blogspot.com , pero no resultó
otro abrazo
Marzo 26, 2008 a las 5:15 am
Pienso que siempre se ha de buscar algo, si no buscar, no anhelas y si no anhelas no hay proyectos, en definitiva no hay vida, ni puntos seguidos. Yo busco la felicidad completa, pero no se si existe o si la encontraré en este mundo, quizás sólo exista en los sueños o quizás alguien, el menos esperadk, me la desvele
No conocía a el autor, gracias por la recomendación.
Marzo 26, 2008 a las 5:57 am
Excelente entrada, precisamente estoy leyendo Tokio Blues y ha sido para mi un gran regocijo este autor japonés. Te mando un correo a tu cuenta porque quiero platicar contigo..
Saludos!!
Marzo 26, 2008 a las 1:09 pm
Mmm, interesante, no he leído al susodicho por prejuicios de moda —estaba en todos los estantes y todas las bocas en algún momento— pero cuando tenga tiempo lo haré. Y además me han dicho que no un blues a pesar del título en castellano… si no es un blues, y el susodicho regenteó un club de jazz, y el original es Norwegian Woods, ¿qué opinará él del género?… ¿rock?
Saludos
Marzo 30, 2008 a las 3:24 pm
Yo sólo he leído “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”, justo hace unos días lo terminé, luego de casi un año de empezarlo… Fue curioso como ese libro se entrelazó con mi vida.