¿Tú también tienes una pesadilla? -preguntó.
Pero el viejo Eguchi no tardó en sumirse en las profundidades del sueño

El escritor japonés Kawabata YasunarI, es uno de los ejemplos más ricos de la delicada sutileza del arte japonés. Su obra, que él mismo definió como un intento de hallar la armonía entre el hombre, la naturaleza y el vacío es breve y su inicio en la literatura se da en diversas revisas literarias. Gana el Premio Nobel en 1968, se suicidaría tres años después. Y aquí comienzo a hablarles sobre “Las bellas adormecidas” o como ha sido traducido en la mayor parte de los países hispanohablantes “la casa de las bellas durmientes”.

En toda su obra, la angustia que la muerte provocaba en Kawabata se ve reflejada y en esta historia que nos narra el viejo Eguchi, hombre cercano a cumplir los ochenta años, sobre una secreta posada en las afueras de Kioto, donde los hombres viejos de cierto nivel van a pasar la noche en compañía de bellas jóvenes dormidas, desnudas y narcotizadas, ese terror constante y doloroso está presente en cada una de las noches que pasa en aquella casa, en cada una de aquellas jóvenes con quienes yace. Las reglas de la casa son claras: Los hombres no pueden mantener contacto sexual con las jóvenes y nunca, nunca deberán intentar despertarlas. Y noche tras noche dulces y dolorosos recuerdos acudirán al viejo Eguchi, La confirmación de la propia decrepitud y próxima muerte, los rostros de mujeres amadas en otros tiempos, la impotencia física y emocional de hacerle frente a una vida que ahora le supera y ve reflejada en el lozano cuerpo de cada una de las jóvenes dormidas a su lado, a quienes responde con dulzura, con dureza, con vergüenza, desesperación, y finalmente, con una pastilla que lo llevará a descansar inconsciente hasta llegar un nuevo día. Un día, que ha de decirse, no ha sido pedido ni anhelado.



2 Responses to “La casa de las bellas durmientes, Yasunari Kawabata (Libros recomendados #2)”  

  1. 1 Ruben

    Leí este libro hace unos diez años.
    En su momento me sentí maravillado, pero profundamente triste, y esa sensación no se ha marchado del todo hoy.

  2. 2 Javier

    Este relato, cayó por casualidad en mis manos, a la hora de tener que realizar un ejercicio sobre literatura japonesa del siglo XX.

    ¿Qué decir sobre el? cualquier adjetivo queda corto… es como contemplar una pintura, llena de matices…

    En fin,

    Saludos.

    Javier.


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