Para Rubén, Andreita y su querido Muro

El nacimiento de The wall es conocido por muchos, aunque el concepto sea desconocido por otros. Durante la gira Animals (más conocida como Pink Floyd-In The Flesh) en Montreal, un fanático hizo estallar a Roger Waters con su comportamiento, al grado en que Waters le escupiera en la cara. Es bien sabido que los conciertos de Pink Floyd se caracterizan por un gran juego de efectos de luces dónde el sonido es predominante, dejando a la banda prácticamente en la oscuridad, en el anonimato. Y así es como Waters quería permanecer, después de este desagradable encuentro no dejaba de pensar en un muro levantado entre ellos y el público, un muro dónde otras obsesiones de Waters se convertirían en ladrillos: la guerra, el modelo de enseñanza represivo y autoritario para los niños, la sobre protección materna, la violencia e incluso la locura- tema que les era familiar gracias a la historia con su antiguo lider, Syd Barrett, piezas que fueron conformando ese gran muro al rededor de Waters proyectado en un personaje llamado “Pink” que en 1979 contaría su historia en uno de los álbumes más estremecedores de la historia: The Wall.
La historia de Pink, una super estrella de rock que va cayendo en la locura construyendo a su alrededor un mur con aquellos pequeños y grandes traumas de su vida, cada uno representa un ladrillo y aquel que escucha el disco se convierte en un espectador en el momento en que en el primer tema, “In the flesh” acepta continuar ante los cuestionamientos

“….we came in?”
So ya
Thought ya
Might like to go to the show.
To feel the warm thrill of confusion
That space cadet glow.
Tell me is something eluding you, sunshine?
Is this not what you expected to see?
If you wanna find out what’s behind these cold eyes
You’ll just have to claw your way through this disguise.
“Lights! Turn on the sound effects! Action!”
“Drop it, drop it on ‘em! Drop it on them!!!!!”
Ni siquiera por un segundo, Pink olvida su condición de estrella del rock, incluso mientras evoca confusamente los recuerdos de su niñez, sofocante y opresiva, incluso violenta, pero al mismo tiempo “los días más felices de su vida”. Una y otra vez, Pink desvaría entre recuerdos y el vacío emocional del presente, que intenta mitigar con drogas, sexo y dolor. En algún momento -confortambly numb- una vez más Pink traerá su infancia a flote y recordará que alguna vez tuvo fiebre y durante esa fiebre alcanzó a vislumbrar algo que durante toda su vida posterior buscaría, pero que en un solo parpadeo desapareció y jamás volvió. El dolor sigue y las fantasías delirantes se vuelven más y más destructivas, pero el show debe continuar y Pink acaba convertido en lo que luchó para jamás ser, aquello que representa sus peores miedos, su depresión, sus más duros recuerdos: Un dictador fascista que ofrece a Pink la posibilidad de caer en la suave y acogedora locura. Pink decide no traspasar ese punto y acepta el juicio que se celebrará en su contra, condenando a Pink a derribar ese muro que tanto le ha costado construir, que tanto le ha arrebatado y exigido, y así exponerse al mundo real, al mundo exterior.
Y así es The Wall. Un disco que va llevándonos por un mundo de miedos interiores y apariencias exteriores que nos empujan a continuar con la escena, pero que poco a poco van acabando con nosotros, construyendo un muro impenetrable para quien quiera acercarse. Hemos aprendido a vivir en solitario, hemos exigido vivir en solitario y sin embargo, ¡cómo lamentamos nuestra soledad!. Letras duras, crudas, música hechizante, seductora, voces tiernas, alucinógenas, que juegan cruelmente con nuestros más secretos temores, con el monstruo que llevamos dentro. Eso es The Wall, Una fiesta de Monstruos.
Filed under: Música y punto | 9 Comments
Tags: Disco Favorito, Monstruos, Musica, Pink Floyd, Pink Floyd The Wall



De este disco tengo dos imágenes muy claras: Una fue una fiesta en la playa en Viña del Mar, a principios de los 90 (quizás fines de los 80), donde había una pantalla gigante que expuso la película. La segunda, es el disco doble en vinilo, con las letras escritas como en tinta, que era propiedad de un cuñado. Bloody bastard!
Saludos
CV
así que soy un vanidoso? mmmm ¬¬
Recuerdo que cuando vi el muro aluciné literalmente. Y no es que estuviera fumado ni nada de eso, que es como se supone que hay que ver esa peli, pero no.. Yo era un niño que miraba con terror esas animaciones surrealistas que no me explicaban nada de la historia.
Me encantó la música para siempre ya, y aun hoy, a sabiendas de su significado de protesta, sigo sin entenderla del todo.. ¿Será por que no fumo?
Mordiscos desde lo alto del muro, lolita.
Hey Lolita!!!
Muchas gracias por el regalo que nos has hecho.
Magnífica reseña esta que has escrito. Totalmente acertada.
I…. have become comfortably numb.
Desde la primera vez que entré en tu blog, me sorprendieron tus gustos musicales, más propios de mi generación que de la tuya. Aquí, en Barcelona, hay gente de tu edad que no ha escuchado con intención, conscientemente, a Pink Floyd, Bob Dylan, David Bowie o muchos otros genios del siglo pasado (!!!). Y yo misma creía, equivocadamente veo, que The Wall obedecía a una especie de homenaje a la caída del Muro de Berlín.
Existe una ópera rock francesa que no sé si conocerás, que aborda el mismo tema, el de una estrella de rock, sus vicisitudes, sus dudas y temores, su caída. Su nombre es Starmania, y es de los tempranos ochenta. Fantástica, te la recomiendo (aunque si sabes francés la disfrutarás más. Es preciso conocer las letras de las canciones).
Un abrazo.
Un clásico indiscutible de la adolescencia al resto de la vida: nos ha hecho flashear, descubrir, imaginar, aprender…
Hola. Me he contrado tu blog por casualidad y me ha gustado mucho, un saludo y sigue así.
a mi nomás me gusta “wish you were here”…, me considero un ignaro en lo que respecta a pink floyd y la neta nomás no aguanto el progresivo… o a pink floyd…, pero cada quien…, yo mientras el distorsionador suene como con sonic youth y me tenga que tapar los oidos por que siento que me revientan perfecto…
vi alguna vez la película…, y me dio miedo, pensé que yo me iba a volver loco y que me quería rasurar las cejas…, creo que por eso la bruja de psicología de la prepa no me llevó a la visita al hospital psiquiátrico…, dijo que no por que yo estaba loco…, y me dijeron que la pasaron bien chido…, ni modo…
salud! hoy otra chela, el jueves otra, el viernes otra… el sábado otra y descansamos el domingo.
Infaltable.
Este texto me trae antiguos recuerdos de vinilo, mariguana y besos con sabor cerveza. Soy un síndrome de los ochenta.
Vino y besos.