No, eso no es cierto. Yo no odio el cine. Esa no es la historia…

La historia verdadera, la oficial, la idónea por no decir menos, comienza conmigo hace 5 años entrando a la cinematográfica Lumiere a estudiar dirección de cine. Ángulos, tamaños de cuadro, ejes de cámara. Y amaba esos malditos ejes de cámara…
Cada día, durante dos años, me quede después de clase  a practicar con el dolly prestado y los trípodes de segunda mano, revisando y mirando una y otra vez viejas películas en aulas cerradas, haciendo planos y storyboards hasta bien entrada la noche. Salía tarde de aquella escuela, mucho más tarde de la hora en que las clases acababan, y si en ese período aprendí algo, fue el amor al cine, la cinefilia en su estado más puro y exuberante.
Uno de tantos días, mi director, un hombre maravilloso, me hace la pregunta crucial, ¿por que te gusta el cine? y, señores y señoras, ese fue el principio del fin, el advenimiento de la hecatombe, los cuatro jinetes del Apocalipsis. O como bien diríamos en México “ahí valió todo”.

¿Por que te gusta?
Se repite una y otra vez la pregunta en mi cabeza, como esos discos que se rayan en la parte de la canción que más nos gusta. ¿Por que te gusta? Pregunta aun la voz de aquel hombre, y yo respondo: No lo se. ¿Es que acaso debería saberlo? ¿Cuando sucedió que deje de ser la niña que puede evadir respuestas y me formé en mujer sentada en el banquillo de los acusados? No se como o por que, pero tal vez se cuando: Quizá en esos fines de semana sentada en las rodillas de papá -a quien casi no veía- viendo las películas de “Star Wars”, él narrando las escenas y los diálogos hasta que yo los aprendía de memoria, haciendo con la voz cambiada los graciosos soniditos de las naves, los sables y los androides. Tal vez en la primera vez que vi “Blade Runner” y mi cabeza voló a conocer a Assimov y Bradbury mientras mis entrañas se regocijaban en nuevos mundos, diferentes posibilidades, otras mentes, lo que “2001″ de Kubrick nutrió y acrecentó a niveles extraordinarios…”Taxi Driver” de el mejor Scorsese en la que volqué toda esa fiereza latente, mis  miedos,  y ansiedades. Podría ser, también, aquella vez que Godard se me presentó, cual sueño o pesadilla, con su “Band Apart” y me dejo congelada en un mar de sensaciones, de ideas, de emociones que estallaban una tras otra. Puedo hablar también de Chaplin y su maravillosa “City Lights” que inundó mi cerebro y mis ojos con lo más cercano a la poesía que podía vislumbrar.  Puedo nombrar “Manhattan” de mi adorado Woody Allen, que me ayudo a comprender aun menos el difícil arte de amar, de sentir, de desear y soñar que me era -y me es- desconocido e inquietante, pues Allen fue mi maestro en el proceso de madurar. Quizá “Gone with the wind” y mis lágrimas incesantes al verme  dura, cruda, casi dolorosamente reflejada en el personaje de Scarlett. También Jarmush y su “Broken flowers” y “Strangers than paradise” que me revelaron nuevas formas de contar,  nuevas cuentas que formar….Y no puedo olvidar a Hitchcock y su “Psicosis”, la primera película que erizó mi piel y me hizo gemir de miedo, auténtico, paralizante y helado, helado miedo.

Así que, señoras y señores, esta es mi particular  historia de amor con el cine, o por lo menos sus inicios. Pasaron días, meses, incluso años antes de que pudiera responder la pregunta que mi director me hizo. Con el tiempo, me fui separando del quehacer del cine, el proceso fue variado, una búsqueda constante no de respuestas, si no de preguntas. Ingrese a nuevas escuelas, algunas buenas, otras malas, conocí a pocos maestros excelentes y muchos mediocres, me empape las manos del proceso de escribir, que finalmente fue la herramienta por la que opte dentro de la cinematografía. Poco a poco, la cinematografía me fue resultando extraña, lejana, hasta terminar siendo dolorosa, punto en el que decidí alejarme, correr tanto como mis piernas me lo permitieran. ¿Por qué? Preguntaba mi director. Y hoy, yo respondo: Por que quiero robar un pedacito de vidas ajenas, una realidad diferente donde pueda evadirme y conocer, odiar, amar, sentir. Por que, al final de todo, el cine es el mejor acto de escapismo del mundo y sus alrededores.



7 Responses to “Sobre cine y otros monstruos sanguinarios sin cabeza”  

  1. Entonces no es sólo conmigo… siempre has reaccionado igual cuando alguien te pregunta por qué algo. ¿Y seguirás corriendo cuando algo te sea doloroso… aunque lo quieras en tu vida?

    Gran texto. Más segura. Más completa… te vas encontrando.

    Francisco.

  2. ¡Porque si! ¡Que joder! Amo al cine, no, mejor dicho, amo ir al cine y amo ver películas.

    Un beso grande desde Mosterio.

  3. 3 99percentric

    Aqui habria que dividir la pregunta en dos partes: Porque te gusta el cine, y porque te gusta *hacer* cine. A uno le puede gustar el cine y no necesariamente hacerlo. Como tu descubriste, hacerlo es cien mil veces mas dificil de lo que uno piensa al principio. Cuando empeze a estudiar cine me di cuenta que es un proceso creativo bastante dificil, mientras que lo tecnico se me hace muy facil. A ti parece que te ocurrio lo contrario – lo tecnico te parecio tedioso y dificultoso, mientras lo creativo, o sea crear las historias, es obviamente facil para ti.

    Sigo pensando que hubieramos hecho un buen equipo porque nuestras habilidades se complementan. Pero en fin, para contar historias no es necesario hacer cine. Para nada.

  4. 4 Draco

    Y te tomo tanto tiempo encontrar esa respuesta? Si es de lo mas rico del mundo estar en la cabeza de alguien mas. Dejar que te muestre una vision distinta del mundo y sincronizarte con el mensaje que yace entre un cuadro y otro.Es acerca de contar una historia, enviar un mensaje y que al menos alguien del publico lo entienda, eso es una conexion que no se logra facil.

    Pero difiero, el mejor acto de escapismo del mundo es el juego de rol. Deberias probarlo.

    Te estare leyendo.

  5. Yo siempre he dicho que el Cine es como un paraíso que reúne lo mejor de las demás artes: fotografía, música, literatura, teatro… Y no cabe duda de que el Cine donde más y mejor se disfruta es… en el Cine. Y no creo que nadie tenga nada que objetar.

  6. Esa pregunta es muy cabrona, y no se puede contestar en un minuto; lo mejor del cine es que las buenas películas nunca decepcionan y mejoran con cada visionado, y son inmortales. En esencia, la creacion del ser humano es más valiosa en cierto modo que el ser humano en sí, que es torpe, miedoso y mortal.

  7. Hola Maya:

    Pásate por mi blog que allí te espera una sorpresa.

    Besos


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